Plantas Mágicas

Cada planta es un gran ser vivo y un gran sistema interactivo.


Son capaces de responder ante el menor cambio del medio y sus condiciones. Para intentar comprender esta capacidad, se requiere entender el entorno donde esa planta debe desarrollarse, y que condiciones necesita alcanzar para vivir.

Durante millones de años las plantas han trabajado para mejorar su supervivencia, competencia y reproducción. Aún los botánicos no están muy seguros de por qué ciertas plantas han evolucionado para producir aceites esenciales. Intentamos buscar algunas propuestas.

Raí­ces:

Los tejidos de las plantas obtienen agua y minerales a través de las raí­ces que les dan soporte y estabilidad. Algunas raí­ces aromáticas como el jengibre, la cúrcuma o el vetiver, ahuyentan  a los gusanos, escarabajos y otros insectos. Así­, las plantas parecen proteger sus tejidos y pueden absorber la cantidad necesaria de agua. Estos aceites esenciales podrí­an ayudarnos en nuestra estructura interior, en nuestra raigambre a la vida material.

Madera:

Cedro, sándalo, contienen aceites esenciales en el interior de troncos y ramas. Algunos botánicos sugieren que estos aceites protegen la estructura del ataque de insectos. Arbustos como la mirra segregan una resina para proteger la corteza de su tronco de grietas y daños. Desde milenios, el hombre se protege con resinas para quemarlas como incienso., purificarse y fortalecer su energí­a.

Hojas:

Es sabido que las hojas participan en la fotosí­ntesis, donde la planta con la ayuda de la energí­a del sol, produce azucares vitales para la planta y su reproducción, estos aceites, en forma genérica favorecen la vitalidad.

Flores:

La quí­mica de la atracción de las flores es vital para la relación de la planta y el insecto, de hecho se sabe que algunas flores imitan o simulan a la perfección el olor de ciertas especies de insectos.

El ser humano también busca atraer a otros mediante los perfumes. Así­ muchas fragancias se usan en cosmética como lavanda, rosa, jazmí­n o azahar.

Frutos y semillas:

De la corteza de frutos cí­tricos se pueden extraer aceites esenciales. También de las bayas de plantas como el enebro.

Frutos y bayas son el resultado final del proceso de floración. Son aromáticos para hacerlos mas apetitosos y dado que las semillas no se pueden digerir, por lo que son excretadas en el suelo completas, aumentando así­ su posibilidad de germinación.

Escrito por @andrea_chavez_m

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